La nada es de hecho un concepto que está muy lejos de demarcar lo que intenta señalar. No sólo porque la nada es en sí inconcebible, sino porque desde el momento en que se le da un nombre y una definición, la nada deja de ser nada y pasa a ser algo (que se llama nada).
Cuando señalamos que en determinado lugar "no hay nada" estamos de hecho en lo correcto. Si quisiéramos decir que el lugar está vacío, deberíamos decir "hay nada" lo cual es una paradoja, pero al indicar que no hay nada, estamos diciendo que hay algo, lo que es todavía peor. Y sin embargo, ese postulado no está mal. En vano buscaríamos ese algo, ya que hallaríamos nada, pasando entonces a toparnos con algo (puesto que la nada no puede hallarse y cuando la hallamos, ya es algo).
Si usted no es psicólogo ni estudia psicología, puede suspender su lectura aquí. De lo contrario, puede seguir leyendo aunque no es imperativo:
Esto que estoy diciendo suena estúpido y complicado por demás, pero es una buena analogía de lo que los lacaneanos (lacanianos) entienden por "Real". Lo Real es real siempre y cuando no lo abarquemos. Una vez que lo abarcamos, pasa a ser o bien Simbólico, o bien Imaginario. Pero cuando a lo Real lo llamamos Real, deja de ser Real y pasa a ser Simbólico. Pues lo Real en tanto palabra, representa aquello que no se representa. Señala lo inabarcable... como la nada.
O sea que lo real es nada pero la inversa, la nada es lo real, deja de ser cierto, puesto que la nada no puede ser. De hecho, la nada no debería no ser y ni siquiera debería llamarse nada. Así, lo Real no debería llamarse Real. Incluso no debería tener nombre. Y el no-nombre se opondría entonces al "nombre del padre", lo cual tiene más sentido que lo que dijo el mismo Lacan.
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