viernes, 27 de enero de 2012

LA IMPORTANCIA DE QUIEN NOS CAE MAL

-Una pregunta: ¿Cuál es la habitación más importante de tu casa? 

-Otra pregunta: ¿Cuál es UNA de las tareas más importantes a cumplir en una sociedad?

Difícilmente hayas pensado en el baño como respuesta a la primera pregunta y difícilmente se te haya ocurrido para la segunda, la recolección de la basura. Piénsenlo. 
Todo lo que hacemos, genera un deshecho. Explíquenlo como quieran: Termodinámica, nivelación, enantiodromia, etc. Da igual.
Cualquier elección representa a su vez un rechazo y todo consumo deja siempre -tras de sí- un resto marginal. Así se entiende el equilibrio física, biológica y hasta psicológicamente.
Piénsenlo...
Todo lo que somos, todo lo que hemos elegido ser, todo valor que hemos adoptado como propio, debe dejar un resto. Debe haber dejado su opuesto en algún lado. Alguien tiene que encargarse del trabajo sucio. Los disvalores no desaparecen.
Lo que se hace presente en tu personalidad, ha desarrollado un residuo. Alguien tiene que encargarse de eso, aunque vos no quieras pensarlo.
Y adiviná quién/es son unas de las personas más importantes en tu vida...
Adiviná qué función cumple en tu vida aquel que te cae mal.
No espero que lo entiendas, no espero que compartas este punto de vista. Simplemente quiero decir, citando a alguien mejor que yo, que "...el hombre necesita, para sus mejores cosas, de lo peor que hay en él".


Es la única respuesta que encuentro, tras años de preguntarme por qué la gente que peor me cae, es la gente que más se me parece.

miércoles, 25 de enero de 2012

FUERZA DE VOLUNTAD

La fuerza de voluntad no es algo que pueda controlarse de modo cogitativo. Cuando no tengo ganas de hacer algo, no puedo obligarme a seguir adelante y cuando algo me empuja a persistir más allá de los fracasos, no puedo forzarme a renunciar -no al menos sin sentir culpa- De lo anterior se desprende que la fuerza de voluntad no es algo que dependa de la voluntad de uno, sino que es autónoma, independiente y posee su propia motivación independientemente de mi control conciente. Por lo anterior, nunca, jamás, volveré a disculparme por querer lo que quiero ni por dejar de querer lo que dejo de querer. It's not up to me...

jueves, 5 de enero de 2012

DON'T GIVE A FUCK

Por temor al fracaso aprendí a ignorarlo, a reírme despectivamente ante su eventual presencia. Se me hizo carne esta conducta; esta respuesta se volvió parte de mí. Aprendí a hacer que el fracaso se avergonzara ante mi persona y no a la inversa. Pero sucedió pues, que un buen día el éxito golpeó a mi puerta y yo tenía sólo una única respuesta para darle, mas no sabía qué hacer con él. Y fue así como también el éxito se avergonzó de mí.
Este es, según mi experiencia, el camino a la mediocridad: Que no te importe.