martes, 28 de febrero de 2012

VENDEDOR DE BUZONES

En un puente solitario, espero la llegada de un hombre que, habiendo perdido sus sueños, decidió llenar el vacío con whisky barato y un poco de desesperación. Lo observaré por un tiempo contemplar el abismo, hasta que sus pensamientos se tornen netamente predecibles. Ese será el momento para que yo realice mi proposición. 
Me preguntará si soy el diablo y le diré que sí, aunque lo cierto es que soy una persona común y corriente que hizo un mal trato con Mefistófeles y ahora le quiero enganchar el perno a alguien más.

lunes, 13 de febrero de 2012

LIBERATE TUTEMET EX INFERIS

Diferentes literatos han concebido al infierno en formas muy variadas. Para Dante, consistía en una suerte de cono compuesto por distintos círculos, donde cada uno de ellos constituía un nivel alejado del anterior, siendo el último círculo el noveno, el cual era un infierno helado. Esta idea me resultó original.
Las variaciones que surgieron durante el romanticismo o el renacimiento también aportaron sus cuotas de creatividad a este concepto.
Pero yo imagino al infierno de un modo un poco menos violento, aunque más tenebroso. Lo concibo como una sala sin salida, en la que estás condenado a aburrirte.
Una vez que llegás allí, puede que te reciba un extraño que comienza a contarte acerca de sus vacaciones y acto seguido saca un fajo interminable de fotos, las cuales te solicita que mires. En el infierno, al igual que en la vida terrena, tampoco tenés la caradurez necesaria para decirle “señor, no me intersa” y por tanto te tenés que morfar un momento infinito mirando fotos de paisajes de mierda, alternados con la foto de algún platillo de comida exótica.
También hay personas que te cuentan chistes malísimos. El problema no es sólo que hay que escucharlas, sino que son del tipo de gente que al terminar de hacer la broma, te golpea con el codo como indicándote que ya te podés reír y te pregunta “¿ah, ah?” como queriendo saber tu opinión acerca del chascarrillo.
Existe en esa sala, un televisor para los momentos de ocio (que son todos). La cuestión es que la única programación disponible son las películas que Teleocho te pasa un domingo al mediodía. Una de esas en las que el perro juega al básquet o algo así.
También hay una computadora con conexión dial-up. Bajar un mp3 te puede demorar 1.40 hs. y ni hablemos de ver videos online. Igual no importa porque en el infierno ya se aprobó SOPA.
En el infierno que yo concibo, no hay comida, así que olvidate de matar el aburrimiento llevándote algo a la boca.
Hay también, a disposición de los socios, una pequeña biblioteca, llena de libros de autoayuda y revistas Cosmopolitan.
En una de las paredes, existe una diminuta ventana que te permite ver el hermoso día que hay afuera, pero como ya dije, en la habitación no hay salida alguna.
Eso sí… de tanto en tanto, en una variación de tiempo que no puedo transcribir, se produce un fenómeno especial. Un nuevo miembro arriba y se te permite, únicamente por un día, desaburrirte con esa persona. La única forma permitida de hacerlo, es hablándole de vos mismo. Esa persona está obligada a escuchar.
Así el nuevo miembro recibe también una bienvenida realmente aburrida y monótona y a vos te toca ser el infierno de alguien más.
Al final, Sastre tenía razón: “El infierno son los otros”.

domingo, 12 de febrero de 2012

2012

En otro mundo, en otro plano, en una dimensión paralela, acaba de ocurrir el fin de los tiempos. Allí también los mayas habían pronosticado que alrededor de estas fechas, tal cosa ocurriría.
El primer registro del inicio del fin, comienza con una pareja francesa que hacía dos años intentaba infructuosamente tener un hijo. Una infinidad de estudios médicos denotaba la buena fertilidad de ambos y no existía una causa conocida que impidiera la fecundación. No obstante, la pareja seguía sin prole. 
Más llamativo resultó incluso el hecho de que ni siquiera la fertilización in-vitro sirviera de algo. Sin importar lo que se intentase, lograr un embarazo resultaba imposible.
A mediados de agosto del 2011, casos como éstos empezaron a proliferar en el mundo. La imposibilidad de reproducción humana era, para octubre, un hecho concreto.
La noticia desconcertó a la humanidad por unos días, pero al poco tiempo y de modo netamente repentino, a la gente dejó de importarle. Las personas volvieron a vivir sus vidas normalmente y a nadie le parecía extraño -incluso- que a nadie le extrañase este fenómeno.
Luego, este acontecer sufrió un cambio rotundo. Una mutación realmente peligrosa. Pocas semanas transcurrieron desde que la imposibilidad de procreación fue subseguida de la inexistencia de toda producción y creatividad.
Ya no sólo la gente era incapaz de engendrar nuevos miembros de la especie, sino además, había perdido todo interés en las actividades diarias. 
Una especie de anemia mental se había apoderado de los individuos. En un máximo de cuatro días, las personas habían abandonado toda actividad, comenzando con el trabajo. Ésto fue agravándose con el hecho de que al cabo de un tiempo, la gente ya ni siquiera se comunicaba por medio alguno. Una suerte de autismo epidémico se adueñó de todo. 
Las personas se habían reducido a meros deambuladores somnolientos sin interés en ninguna clase de actividad, a excepción de la alimentación. Aunque cabe destacar que ya no preparaban los alimentos, sino que consumían lo primero que encontraban. Lo único que los distinguía de los zombies, era la carencia de una orientación caníbal. 
Un buen día de enero del 2012, la gente comenzó a acostarse a dormir, para ya no levantarse al despertar.
Al abrir los ojos, se limitaron a seguir con la mirada los escasos movimientos que se producían a su alrededor y ni siquiera el hambre los motivó a levantarse. La pereza fue más fuerte.
Uno a uno, los habitantes del planeta fueron cediendo a la desnutrición y una a una se extinguieron así sus vidas, del mismo modo en el que se extingue la llama de una vela.
Ésto sucedió en otra dimensión, en otro plano, en otro mundo y así terminó allí la historia. Aquí, no obstante, es curioso cómo se dan las cosas. Algo muy parecido sucede en la Tierra, aquí y ahora. Pero acá, ésto es cuestión de divertimento. Acá, esta sucesión de hechos se conoce como "Gran Hermano" y aparentemente es algo en lo que todo el mundo desea participar de forma activa.