jueves, 24 de noviembre de 2011

LO SIMPLE Y LO COMPLEJO

Una mente capaz de entender cosas complejas no es -de hecho- una mente superior a otra que siente afinidad por gustos más simples.
Erróneamente se piensa que se trata de una cuestión evolutiva, donde todos arrancamos de cero (con la mente en blanco) y a medida que se progresa en materia de educación, los intereses se van refinando. Es decir que el error radicaen la creencia de que una mente capaz de comprender lo complejo, puede entender también lo simple.

En realidad no es tan así. En el jardín de infantes, los niños se familiarizan con el juego que consiste en hacer engarzar piezas de distintas formas geométricas en el espacio que les corresponde: el cuadrado en el cuadrado, el triángulo en el agujero triangular, etc.

Mi concepción es que, de manera similar, el conocimiento complejo tiene una forma que sólo entra en la cabeza capaz de recibirlo. Pero hay que considerar que el material simple, para ser entendido y apreciado, requiere también un espacio simple en dónde reposar.

Gráficamente puede plantearse como que el espacio destinado al dodecaedro puede también recibir al triángulo o al círculo. Eso no es así. El espacio del dodecaedro puede tan sólo recibir al dodecaedro. En vano trataríamos de hacer encajar allí una pieza diferente, por más que tenga menos lados.

¿Conocen a alguna persona culta y de gustos refinados, que sienta a la vez atracción por la cumbia? ¿Abundan los ejemplos de personas instruidas que se fanatizan con el programa de Tinelli? 

Muchos dirán que el educado no se acerca a la falta de cultura por una cuestión de interés particular, pero yo opino que aquello que está catalogado como burdo, excede la esfera de comprensión de los supuestamente más inteligentes. Porque no hay forma de hacerles entrar ese conocimiento en la cabeza. Les resulta repelente, incomprensible, no le hallan el sentido ni la finalidad. Cuestiones de baja exigencia cognitiva aburren la mente del más despierto y por tanto, la cierran. Esa cabeza es incapaz de absorber lo que de afuera le viene dado. Y si por algún motivo las cuestiones burdas llegasen a penetrar en un cerebro así (digamos por ejemplo que un Dr. en filosofía se sienta a ver Tinelli), éste no podría más que sacar sus propias conclusiones al respecto y reformular los conocimientos dados, extrayendo de ellos concepciones nuevas (como por ejemplo, por qué las masas lo miran, qué impacto tiene dicho show en el imaginario social, etc.)

Así que si te bochan en una materia fácil o quisiste cancherear y clavaste un 4, no te hagas problema. De seguro sos brillante y la materia fácil no entra en tu espectacular intelecto.

¿Queda claro? ¿O les resulta esto demasiado complicado?

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